Los seres humanos hemos evolucionado como criaturas muy visuales, que utilizan el color como uno de los significantes de seguridad más importantes. Desde un semáforo en rojo hasta una serpiente de colores brillantes, el color actúa como una alarma visual instantánea e instintiva que nos advierte de posibles peligros. Este uso del color como indicador de seguridad se evidencia quizá más claramente en el acto de sacar un trozo de pescado de la nevera y preguntar: "¿Te parece bien?".
A diferencia de muchas relaciones color/percepción, la que existe entre el color del pescado y la seguridad alimentaria es relativamente lineal; aunque incluso los expertos no sean capaces de distinguir entre vinos blancos y tintos en catas a ciegas, se puede estar bastante seguro de que si un pescado tiene mal aspecto, está malo. El cambio de color en sí es un indicador de una secuencia específica de acontecimientos biológicos y el proceso comienza casi inmediatamente después de la muerte. Como señalan Nollet y Foldra en el Handbook of Seafood and Seafood Product Analysis:
"El aspecto de un pez recién desembarcado es inolvidable, ya que el juego de sutiles matices de hermosos colores lo convierte en un placer para la vista e irresistible como alimento. Sin embargo, pocas horas después de su muerte, su aspecto empieza a ser menos atractivo y sus colores, ahora "ordinarios", resultan mucho más familiares para la mayoría del público."1
Igual de familiar es el aspecto de un producto pesquero en mal estado: apagado, sin vida, en descomposición y con potencial de intoxicación alimentaria.
Pero la determinación de la frescura del pescado no depende sólo de los consumidores individuales; la industria de los productos del mar en su conjunto debe poner mucho cuidado en evaluar la calidad y seguridad de los productos a lo largo de toda la cadena de suministro, sobre todo en un momento en el que la trazabilidad es una preocupación creciente.
La instrumentación espectrofotométrica proporciona una base objetiva para determinar la frescura del pescado. Fuente de la imagen: Steyn Viljoen, usuario de Pexels
