La industria de alimentos procesados se compone de una amplia variedad de opciones, de las que las salsas y aderezos constituyen una gran parte y una amplia selección que marca las nuevas tendencias del mercado. Con tantas opciones disponibles, la percepción del color se está convirtiendo en un elemento predominante en el control de calidad y la aceptabilidad del consumidor.
La capacidad de controlar la consistencia y la repetibilidad del color es una marca de calidad y superioridad en la industria alimentaria y es necesaria para desarrollar estándares de producto y comerciabilidad. Como ocurre con cualquier elección alimentaria, la percepción del color desempeña un papel vital en la selección del consumidor y proporciona una indicación visual de la seguridad y aceptabilidad de los alimentos. Un color que no coincida con las expectativas del consumidor o que no sea homogéneo de un lote a otro suele ser rechazado por el consumidor y puede crear una percepción adversa de la marca. La medición del color en todas las fases de producción garantiza que los productos cumplan las expectativas de percepción del color y las normas de calidad de forma constante.
Las salsas y los aderezos están disponibles en una gran variedad de formulaciones que van de translúcidas a opacas con consistencias variables. Para satisfacer las necesidades de este sector, es esencial elegir los instrumentos adecuados para controlar el color.
Fuente de la imagen: Flickr usuario Breville USA