Analizar la calidad de los productos horneados mediante la medición espectrofotométrica del color es esencial para garantizar la satisfacción del consumidor. Fuente de la imagen: Pexels user pixabay.com
Una de las mejores partes de mi mañana es entrar en mi panadería local y oler el aroma de los panes, pasteles y galletas recién horneados, recién salidos del horno y listos para atraer a los clientes del día. Sin embargo, cuando compro productos de panadería en bolsas o cajas en el supermercado, no hay señales olfativas que guíen mis decisiones de compra. En su lugar, debo confiar únicamente en la vista para evaluar si un producto parece apetitoso o no.
Por suerte, el color de los alimentos horneados puede decir mucho, ya que nos da pistas vitales sobre el sabor potencial e incluso la textura basándose únicamente en el tono. Lo más probable es que pase por alto las galletas que están demasiado oscuras, pero se decantará por las que tienen el punto justo de dorado, creyendo que sabrán a gloria. Los fabricantes de alimentos lo saben y son muy conscientes del impacto que tiene el aspecto de sus productos en la elección del consumidor. Por ello, la medición instrumental del color es una parte esencial del análisis de la calidad de los productos horneados para los fabricantes de alimentos de todo el mundo.
El color de los productos horneados es el producto de las reacciones de Maillard, una compleja serie de reacciones químicas que dan a las galletas, panes y pasteles su color, olor y sabor característicos. Fuente de la imagen: Pexels usuario Padurariu Alexandru