Las muestras en polvo y cristalinas pueden requerir licuación para garantizar la precisión de la medición del color. Fuente de la imagen: Shutterstock user easyshutter
Medir el color de los líquidos puede ser una parte importante para crear productos estéticamente agradables y garantizar una formulación adecuada. Desde bebidas a productos de belleza, pasando por productos farmacéuticos o petroquímicos, la medición espectrofotométrica del color desempeña un papel esencial en el control de calidad.
Sin embargo, el análisis espectrofotométrico de líquidos también es vital para medir el color de algunos materiales en polvo o cristalinos que no están destinados en última instancia a estados líquidos. Esto se debe al hecho de que las superficies particuladas pueden presentar desafíos únicos para la medición del color como resultado de la reflexión y refracción ópticas, comprometiendo la capacidad del espectrofotómetro para detectar pequeñas diferencias de color. La disolución o el calentamiento de polvos y materiales cristalinos puede eliminar este ruido óptico, permitiendo una medición más precisa del color.
Pero mientras que la transformación de materiales en formas líquidas puede corregir las dificultades de medición del color que presentan las partículas, trabajar con líquidos calientes puede crear nuevos retos. Por ello, utilizar la instrumentación, los accesorios y los métodos de medición adecuados es fundamental para garantizar la precisión de la medición del color y obtener datos significativos.
La medición espectrofotométrica del color de los líquidos calientes puede complicarse por diversos factores. Fuente de la imagen: Shutterstock usuario Leigh Prather