Para diversas industrias y aplicaciones biofarmacéuticas, la medición del color es fundamental para garantizar la seguridad y la calidad de los productos. Dos dispositivos de medición del color que las industrias pueden utilizar para estos requisitos son un espectrofotómetro y un medidor de croma. Aunque estos dispositivos tienen algunas aplicaciones generales en común, sus métodos de medición y usos presentan algunas diferencias clave.
¿Qué opción se adapta mejor a sus necesidades? La respuesta depende de cómo vaya a utilizar el dispositivo y de los resultados que requieran sus operaciones. Explore en qué se diferencian estos dos dispositivos y cuál es la mejor opción para sus aplicaciones específicas.
¿Qué es un croma?
Clasificado técnicamente como colorímetro, el cromómetro mide la cantidad de una longitud de onda concentrada que se absorbe a través de una solución. Este dispositivo se utiliza en una amplia variedad de industrias, incluidos los plásticos, la fabricación de interiores de automóviles, el control del color exterior, los alimentos, los productos químicos, los revestimientos y los cosméticos. Conocido por su interfaz fácil de usar, el Cromómetro utiliza los espacios de color CIE L*a*b* y CIE L*C*h para identificar los colores con precisión.
Un cromómetro es:
- Especializado para comparar productos con muestras predefinidas
- Capaz de memorizar los colores objetivo
- Capaz de calcular las diferencias de color
- Optimizado para supervisar la calidad del color
Este dispositivo ofrece la ventaja de trabajar con rapidez para obtener resultados de medición rápidos. También suele ser más portátil que otras opciones de medición y es muy rentable. Sin embargo, el medidor Chroma también tiene un rango de datos limitado y carece de versatilidad para aplicaciones de investigación y desarrollo de productos.