Sistema de clasificación por colores de los alimentos
La clasificación del color se basa en cómo reacciona la luz ante un producto alimentario. Los análisis espectrofotométricos de muestras de alimentos opacos se basan únicamente en el valor de reflectancia de la luz para cuantificar el color. Estos alimentos varían de líquidos a sólidos, así como su textura y uniformidad. Dado que incluso los mismos alimentos pueden variar mucho en calidad y consistencia, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha elaborado una lista para clasificar todos los alimentos en función de lo bien que captan la luz. Las tres clasificaciones son:
- Alimentos opacos: Estos alimentos no dejan pasar la luz, sino que la reflejan. Aunque los alimentos opacos suelen ser sólidos, como la fruta, la carne y el queso, los líquidos espesos, como el zumo de tomate o la sopa, también pueden considerarse opacos.
- Alimentos translúcidos: Estos alimentos reflejan parcialmente la luz mientras dejan pasar algo de luz. Suelen ser alimentos semisólidos o líquidos como la mermelada, la gelatina y el zumo de frutas.
- Alimentos transparentes: Estos alimentos se reconocen totalmente por la luz transmitida. Algunos ejemplos son los líquidos como los refrescos, el aceite, el alcohol y las bebidas transparentes.
Medición del color opaco de los alimentos
Las muestras opacas suelen ser muy texturadas y no uniformes y requieren promedios de muestras de color para obtener lecturas precisas. La medición del color de estos alimentos se basa completamente en los valores de reflectancia de la luz. Esta tecnología observa la reflectancia de la luz desde varios ángulos y proporciona una lectura del color más uniforme de las muestras con propiedades opacas de clasificación del color.
La lista de alimentos opacos incluye:
- Harina
- Zumo de naranja
- Nueces
- Copos de maíz
- Fruta
- Carne
- Queso
- Galletas
- Sopa de tomate
Algunos métodos de cocción, como el horneado y la fritura, pueden suponer un reto a la hora de medir la opacidad de los alimentos. Los revestimientos y las cáscaras que se forman durante estos procesos crean una consistencia no uniforme y suelen ser demasiado frágiles para medirlos con precisión sin afectar a la integridad del producto y, en consecuencia, a la percepción del consumidor.
Para evitar estos problemas, es fundamental utilizar instrumentos espectrofotométricos sin contacto que empleen las mejores técnicas de medición del color disponibles. Si dispone de las herramientas adecuadas, podrá medir las variables de color de cualquier alimento y ofrecer lecturas precisas para garantizar la calidad.