El color es esencial para contar la historia de los planetas y las estrellas. Midiendo el color exacto de los cuerpos celestes, los científicos pueden conocer la edad, la composición química y la temperatura de estas formas sin viajar cientos de miles de kilómetros. Los espectrofotómetros permiten a los científicos medir con precisión y objetividad el color de los cuerpos astronómicos sin importar su distancia, de modo que podemos aprender más sobre la galaxia que habitamos.
¿Qué colores hay en el espacio?
El espacio posee un gran espectro de colores en relación con los cuerpos celestes, y éstos suelen clasificarse en una clase espectral según su tonalidad. Los cuerpos celestes atraviesan fases de evolución espectral en las que se comportan de forma similar al hierro calentado en el fuego. A lo largo de sus fases evolutivas, pasarán del rojo al naranja, amarillo, blanco o azul cuando alcancen sus fases más calientes. Dependiendo de las trazas de elementos -aparte del hidrógeno y el helio-, las estrellas pueden aparecer en colores secundarios más fríos, como el púrpura y el verde.
Las estrellas pueden mostrar los siguientes colores, en orden de más caliente a más frío:
- O: Azul
- B: Azul/Blanco
- A: Blanco
- F: Blanco/Amarillo
- G: Amarillo
- K: Naranja
- M: Naranja/Rojo
Alrededor del 88% de todas las estrellas de nuestro universo son de las variedades K y M, mientras que las estrellas G, como el Sol, sólo representan el 8% de los cuerpos celestes. Pero aunque la mayor parte del universo sea naranja y roja, también alberga impresionantes azules, verdes, morados, rojos y blancos.
¿Qué es la espectroscopia astronómica?
La espectroscopia astronómica se refiere a la práctica de determinar las propiedades de las estrellas midiendo sus longitudes de onda electromagnéticas. Al examinar de cerca las longitudes de onda electromagnéticas de los cuerpos celestes, los científicos pueden estudiar el porcentaje de helio, hidrógeno y oligoelementos de una estrella, así como su edad y su fase de evolución espectral. La espectroscopia astronómica utiliza a menudo la curva de Planck para determinar la longitud de onda máxima de una estrella a cientos de miles de kilómetros de distancia.