La gente lleva siglos trabajando para entender el color. Dado que el color desempeña un papel tan importante en muchos aspectos de la vida -desde el arte hasta el comercio-, la gente necesita formas fiables de comunicarse sobre el color. Los instrumentos de medición del color permiten cuantificar, comparar y reproducir los colores de forma coherente, lo que elimina la falta de comunicación entre diseñadores, fabricantes y organizaciones que necesitan definir tonos específicos.
Las posibilidades que la medición del color ofrece hoy en día surgieron tras años de estudio y desarrollo. Cuando comprenda la historia de los dispositivos de medición del color, podrá entender mejor cómo funcionan y las ventajas que ofrecen. Echemos un vistazo a lo lejos que ha llegado el campo de la medición del color.
Primeros descubrimientos en la medición del color
Antes de desarrollar métodos para medir el color, era necesario comprender qué es el color y cómo se percibe. Por ello, algunos de los primeros descubrimientos sobre la medición del color se refieren a la naturaleza de la luz. A mediados del siglo XVI, Isaac Newton utilizó prismas para demostrar que la refracción podía descomponer la luz blanca en los componentes del espectro de luz visible: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta. En 1692 escribiría "Opticks", que serviría de fundamento básico, aunque imperfecto, para la investigación del color.
A principios del siglo XIX, Thomas Young propuso la idea de que los receptores de color rojo, verde y azul del ojo humano trabajan juntos para crear la gran variedad de colores que percibimos. Más tarde, James Clerk Maxwell desarrolló esta teoría demostrando que la luz roja, verde y azul podían combinarse para crear casi cualquier color deseado. Aunque Maxwell no fue el primero en sugerir que la luz actúa como una onda, sí demostró que esas longitudes de onda podían cuantificarse como una forma de energía electromagnética en nanómetros.