Determinar el grado de madurez de una fruta a través del color suele ser el primer factor que tienen en cuenta los consumidores a la hora de comprar productos frescos. El color dice mucho de un producto, y medir el color tal y como lo percibe el ojo humano es necesario para mantener la coherencia entre el campo, el almacén y el lineal de frutas y verduras. La clasificación del color de las frutas antes y después de la cosecha mediante análisis espectrofotométrico puede proporcionar información valiosa que los productores de fruta pueden utilizar para acelerar el procesamiento y aumentar la calidad y la satisfacción del consumidor.
El color es el primer factor que tienen en cuenta los consumidores a la hora de seleccionar productos frescos. Fuente de la imagen: Usuario de Flickr USDAgov
La capacidad de medir atributos específicos de madurez mediante la clasificación por colores puede dictar las condiciones adecuadas de maduración y almacenamiento, lo que permite a los productores de fruta enviar productos que alcanzarán su punto máximo de madurez en el momento óptimo. Estas cualidades son esenciales para maximizar la vida útil y aumentar las ventas.