En la industria alimentaria, la concordancia y la coherencia de los colores son fundamentales para garantizar la salud y la seguridad de los consumidores. A menudo, el color puede comunicar un problema del producto causado por un procesamiento defectuoso o ingredientes defectuosos. Algunos ejemplos de estas desviaciones son temperaturas de cocción inadecuadas, niveles de refrigeración insuficientes o colorantes incorrectos.

Los distintos alimentos utilizan diversas normas de correspondencia de colores como métodos primarios de control de calidad.

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¿Qué son las normas de color y por qué son importantes?

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) tiene normas específicas para medir el color de productos alimentarios como tomates, aceitunas y algunos alimentos congelados. Además de clasificar los productos según su grado, estas normas ayudan a los profesionales de la agricultura a determinar los momentos óptimos de recolección y cosecha. Las plantas de procesamiento de alimentos también utilizan las normas del USDA para garantizar que los alimentos cumplen las especificaciones necesarias en cada fase de fabricación.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) tiene una serie de normas para ayudar a las empresas a eliminar los peligros de la coloración de los alimentos, sobre todo cuando se hace artificialmente. La exactitud de los colorantes es fundamental para marcar e identificar muchos tipos de alimentos, ya que a menudo influye en la probabilidad de que un cliente compre un producto determinado. Algunos alimentos comunes con colorantes artificiales son los helados, el yogur, los caramelos, los aliños para ensaladas y el aceite de cocina.

Cumplimiento de las normas de color de la industria alimentaria

A la hora de añadir colorantes alimentarios artificiales, es fundamental cumplir las normas de la FDA. La FDA debe aprobar cualquier colorante alimentario sintético que utilice una empresa de transformación, mientras que algunos colorantes pueden estar sujetos a un proceso de certificación totalmente independiente. En el caso de los productos frescos, los supermercados utilizan las tablas de colores del USDA como herramienta principal para determinar su aceptabilidad.

La espectrofotometría es uno de los métodos más precisos y fiables de medir el color de los alimentos para cumplir la normativa de la FDA y el USDA. En lugar de depender de la visión humana para comparar una muestra con un estándar existente, los espectrofotómetros calculan la proporción de luz reflejada entre los dos colores, lo que permite a las instalaciones de producción realizar comparaciones más precisas.

En HunterLab, ofrecemos una amplia selección de espectrofotómetros para la industria alimentaria para medir de forma precisa y fiable el color de una amplia gama de productos, garantizando que su operación cumple todas las normativas y estándares necesarios. Muchos de estos dispositivos ofrecen controles fáciles de usar y una cómoda portabilidad, lo que le permite realizar rápidas comparaciones de color mientras se encuentra en la planta de producción.

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