La colada es una de esas tareas que parecen interminables, pero en realidad disfruto con la monotonía de lavar y doblar. Hay algo en el olor a limpio de la ropa limpia que me levanta el ánimo. Quizá por eso me quedo en el pasillo de la ropa sucia del supermercado pensando en los detergentes cada vez que hago la compra. Entre la variedad de aromas y el atractivo visual de los envases, siempre estoy abierta a nuevas opciones.
Pero un atributo que a menudo pasa desapercibido para los consumidores es el color del propio detergente, a pesar de que este único factor podría proporcionar la información más precisa sobre la calidad y el rendimiento. El sector confía ampliamente en el análisis del color de los detergentes líquidos para controlar el rendimiento de la limpieza y la estabilidad del color, así como para cumplir las normas de control medioambiental. Sin embargo, para sacar el máximo partido de esta información, los fabricantes de detergentes deben elegir los instrumentos de medición del color adecuados y conocer a fondo sus posibilidades.