La percepción del color es el resultado de cómo los ojos de una persona perciben un color específico y cómo el cerebro procesa esa información. Nuestro estado de ánimo y nuestras emociones pueden influir en el funcionamiento del cerebro y aumentar la intensidad de un color. Aunque muchos científicos están de acuerdo en que hay variaciones en la forma en que las personas perciben y procesan los colores, nuestros cerebros los identifican de forma similar.

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Conceptos básicos de la percepción del color

Los ojos humanos tienen dos tipos de células sensoriales en la retina: los bastones y los conos. Los bastones nos permiten percibir los cambios de luminosidad, por lo que son esenciales para la visión nocturna. Permiten ver con claridad tanto en la oscuridad como en la luz.

Los conos se encargan de la percepción del color. Los hay de tres tipos: conos de luz azul que reaccionan a longitudes de onda más cortas, conos de luz verde que responden a longitudes de onda medias y conos de luz roja que reaccionan a longitudes de onda más largas.

Cuando una superficie refleja ondas largas, vemos el color rojo. Si una superficie refleja ondas medias, vemos verde. Con ondas cortas, vemos azul.

Sin embargo, además de reflejar los colores, los objetos pueden absorberlos. Los colores que percibimos dependen a menudo de la intensidad y la proporción de la luz absorbida por el rojo, el azul o el verde.

¿Cómo afecta el estado de ánimo a la percepción del color?

Con nuestra percepción, nuestro cerebro está cableado para asociar colores con emociones o sentimientos específicos. Debido a estas asociaciones, nuestro estado de ánimo puede influir en cómo percibimos un color determinado. Algunos ejemplos de colores que se correlacionan con estados de ánimo específicos son:

  • Rojo: Como el rojo es el color más cálido y dinámico, desencadena emociones opuestas que nos hacen sentir apasionados o energizados. Si ya nos sentimos enérgicos cuando vemos el rojo, el tono puede parecer más realzado de lo que es.
  • Naranja: Aunque solemos relacionar el naranja con la felicidad y la vitalidad, puede hacernos sentir simpáticos o entusiastas.
  • Amarillo: Si ya nos sentimos enérgicos o espontáneos, nuestra percepción del amarillo puede aumentar con la intensidad.
  • Verde: El verde simboliza la salud, los nuevos comienzos, la naturaleza y la sensación de frescor.
  • Azul: Ver el color azul hace que el cerebro cree sustancias químicas calmantes.
  • Morado: El morado se asocia con la creatividad, el misterio, la riqueza y la realeza.
  • Marrón: El marrón refleja una sensación de estabilidad y apoyo al tiempo que te hace sentir con los pies en la tierra.
  • Negro: Aunque el negro puede evocar poder, elegancia y lujo, también puede significar misterio, neutralidad o sencillez.
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