La medición del color es una de las herramientas de control de calidad más importantes de la industria alimentaria. Dado que el color es la primera cualidad del producto que ve un consumidor, desempeña un papel fundamental en el marketing y las ventas. La consistencia del color de la marca también es fundamental para los procesadores de alimentos, ya que las variaciones del producto a menudo hacen que los consumidores sospechen de un posible defecto.
Las empresas alimentarias que producen cereales deben emplear los métodos de medición de coloración más precisos, ya que procesos como el horneado y la extrusión pueden afectar significativamente al color del producto. La calidad de las materias primas utilizadas en estos procesos también es crucial para la consistencia del color del cereal.
Por qué es importante medir el color de los cereales
La cáscara del grano de un cereal es un elemento esencial que caracteriza los metabolitos y pigmentos que contiene. El color de la cáscara puede cambiar en función de la calidad del aire, la absorción de humedad, la viabilidad del grano, la contaminación y otros factores. Los pigmentos de la cáscara afectan a gran parte de la composición y el color general del grano.
Aunque el ojo humano cumple su función para los consumidores, los procesadores de alimentos del sector de los cereales necesitan emplear métodos más avanzados para garantizar la coherencia del color de sus productos. Hay demasiados factores que afectan a la capacidad del ojo humano para evaluar con precisión un estándar de color, como el tipo de fuente de luz, la cantidad de luz, el ángulo en que la luz incide sobre el producto y la dirección en que una persona lo ve. La evaluación del color mediante tablas y escalas es subjetiva y a menudo puede variar en función de la persona que realice la evaluación.