Dado que el color influye enormemente en las preferencias y la elección de los consumidores de productos alimentarios, es vital mantener una consistencia precisa. El color de los alimentos está directamente relacionado con los cambios biológicos, químicos y físicos que sufren durante su crecimiento, maduración, post-cosecha y procesado. La medición del color en los alimentos es una de las formas más rápidas y precisas de control de calidad porque es más sencilla y rápida y se aplica indirectamente a otras características críticas del producto.