"Creo que se ha estropeado", dice Ken. "¿Es eso posible? No creía que fuera posible. Tal vez no debería comer esto". Mira el trozo de tarta que tiene delante, cubierto de una aproximación gris verdosa de nata montada. "¡Pero si la he hecho especial para tu cumpleaños!", dice Jen. "¿Quieres decir que no te gusta?". Sus ojos se abren de par en par y empieza a levantarse de la mesa para limpiar el plato de Ken. "No, me gusta", dice él. "De verdad, me gusta. Tiene una pinta estupenda. Sé que te lo has currado mucho. Quizá la nata de la lata esté un poco pasada. La tarta tiene una pinta estupenda. Toma, voy a raspar la nata". Jen sonríe y vuelve a sentarse mientras Ken raspa la crema de la tarta. Todavía parece un poco asqueroso donde antes estaba la nata, pero Ken pone una sonrisa y se traga un bocado. "Delicioso", dice, y cuando mira a Jen a través de la mesa, realmente lo está. "Qué raro", dice ella. "Que sea tan viejo. Lo compré ayer". Ken vuelve a mirar el charco de nata derretida en el borde de su plato. Parece más asqueroso que antes. Se vuelve hacia Jen y le dice: "¿Quizá probar otra marca el año que viene?".
Una buena nata montada puede mejorar una buena comida. Crédito de la imagen: Usuario de Flickr Hideya HAMANO (CC BY 2.0)