Analizar las tonalidades de los polvos sueltos plantea retos únicos debido a las cualidades innatas de los polvos.
La primavera es una época de renacimiento y regeneración en la que el color vuelve a nuestro mundo con viveza tras los grises y blancos del invierno. Y quizá no haya mejor expresión de ello que la celebración hindú de Holi, también conocida como el festival de los colores.
Cada primavera, personas de todo el mundo -hindúes y no hindúes- celebran la llegada de la estación con un brillante despliegue de polvos de colores lanzados al aire y esparcidos entre los juerguistas. Estos polvos de colores son esenciales para las celebraciones, y tienen su origen en la leyenda de la deidad hindú Krishna, que coloreó el rostro de su amante para que coincidiera con su propia piel azul.
En la actualidad, durante el festival se utilizan cuatro colores primarios en polvo, cada uno de los cuales representa un aspecto único de la celebración de Holi. El verde significa los nuevos comienzos de la primavera, el azul simboliza la conexión con Krishna, el rojo representa la fertilidad y el amor, y el amarillo evoca la salud y la felicidad.
Tradicionalmente, estas tonalidades se creaban con cúrcuma auténtica, extractos de flores y pasta de sándalo. Ahora, sin embargo, se producen en gran parte con colorantes artificiales. Esta práctica ha suscitado preocupación por la salud y el medio ambiente tras conocerse que en la producción del polvo se utilizaban materiales peligrosos como el cromo y el plomo. Estas sustancias químicas pueden provocar contaminación y problemas de salud como irritación ocular y cutánea o enfermedades respiratorias.
Como resultado, varios proveedores comerciales de polvos han vuelto recientemente a fuentes de color más naturales y vegetales. Sin embargo, para promover productos más seguros y ecológicos, los proveedores de polvos deben garantizar que sus polvos reproduzcan con precisión los vivaces colores a los que nos hemos acostumbrado. Esto es vital para que los clientes puedan obtener productos más sanos sin comprometer la apariencia. Para ello es necesario supervisar cuidadosamente el comportamiento del color a lo largo de todo el proceso de producción.
Los espectrofotómetros de reflectancia son ideales para medir el color de todo tipo de polvos sueltos, independientemente de su uso final. Utilizando geometría direccional, estos espectrofotómetros imitan la forma en que el ojo humano ve el color, pero mejor. Sin el impacto de interferencias externas, los dispositivos espectrofotométricos son capaces de analizar objetivamente muestras con el máximo nivel de precisión y repetibilidad. Como tales, desempeñan un papel fundamental en el desarrollo y la producción de polvos sueltos en todos los sectores, desde el cosmético hasta el farmacéutico. Sin embargo, hay una serie de consideraciones especiales para los polvos sueltos medición del color que deben tenerse en cuenta durante el proceso analítico.