El color de la uva no es sólo cuestión de sabor y estética; tiene un impacto significativo en el éxito económico de las variedades de uva y de los viticultores.
Fuente de la imagen: Rohit Tandon
A primera vista, el color de las uvas de mesa puede parecer simplemente una cuestión de estética arbitraria, pero en realidad, el color de la uva tiene implicaciones significativas tanto para los consumidores como para los viticultores. Por ello, existe un interés considerable en mejorar la coloración mediante compuestos químicos específicos y prácticas agrícolas diseñadas para crear tonalidades más profundas, ricas y vibrantes. Evaluar la eficacia de estos métodos es fundamental para el éxito de los productos y procesos de mejora del color. Pero para obtener los resultados más precisos, la evaluación visual por sí sola no es suficiente; más bien, los investigadores deben recurrir a la tecnología espectrofotométrica para obtener una imagen completa del impacto que tienen los potenciadores del color en estas delicadas frutas.
Por qué es importante el color de la uva de mesa
Tanto las uvas rojas como las blancas son una buena fuente de carbohidratos y fibra y contienen una gran cantidad de vitaminas y minerales que fortalecen la salud. Sin embargo, las uvas rojas contienen algo más: resveratrol y quercetina. El resveratrol es un compuesto polifenólico con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que confieren una serie de beneficios para la salud, como la protección frente a enfermedades cardiacas, la reducción del colesterol malo y la posible mejora de la función cerebral. La quercetina es un flavonoide que actúa como potente antioxidante, protegiendo de los daños causados por los radicales libres. En estudios realizados, se ha demostrado que la quercetina reduce la tasa de crecimiento de las células cancerosas, disminuye la presión arterial alta y reduce los síntomas de alergias, asma y artritis. Por todo ello, las uvas rojas son buscadas por consumidores preocupados por su salud que desean beneficiarse de las propiedades únicas que ofrecen estas frutas de color intenso. 1
Para los viticultores, un buen color de la uva significa un producto más comercializable que puede alcanzar precios más altos. Las uvas mal coloreadas pueden no venderse, con el consiguiente desperdicio y pérdida de ingresos, o venderse a precios reducidos, comprometiendo la viabilidad económica de las explotaciones vitícolas. En algunos casos, el color deficiente hace que ni siquiera se recojan las uvas. Algunas zonas geográficas se ven especialmente afectadas por los problemas de color; la producción de uva tinta de mesa es "particularmente problemática y temporada tras temporada los productores tienen que lidiar con la falta de color, normalmente con resultados insatisfactorios"2 En Chile Central, por ejemplo, "la madurez (sólidos solubles y acidez) se alcanza fácilmente, pero la falta de color retrasa la cosecha. Este retraso afecta a los precios de mercado y, en los cultivares tardíos, surgen otros problemas." Incluso en operaciones de producción de uva bien equipadas en los Estados Unidos, el color adecuado de la fruta puede ser un problema importante, lo que lleva a pérdidas económicas significativas.
Los investigadores buscan reguladores del crecimiento de las plantas para realzar el color de las uvas tintas y aumentar así el rendimiento y la rentabilidad. Fuente de la imagen: Brain & Storm