El control de la calidad del color es esencial para crear relaciones duraderas con los consumidores de cosméticos. Fuente de la imagen: Karolina Grabowska, usuaria de Pexels
Acercarse a un mostrador de cosméticos puede ser como transportarse al interior de un caleidoscopio de colores. Los pequeños botes redondos de sombra de ojos abarcan desde el blanco más suave hasta el negro más intenso, las barras de labios van desde los rojos sangre más intensos hasta los rosas más tenues y las bases de maquillaje reflejan la rica gama de tonos de la piel humana, desde los más pálidos hasta los más oscuros. Para las empresas de cosméticos, estos colores no son sólo superficiales; el color es fundamental para la comercialización de sus productos y, a veces, está intrínsecamente ligado a la identidad de la propia empresa. Una marca puede elevarse instantáneamente si un determinado tono se convierte en una sensación, como ocurrió cuando Urban Decay lanzó su paleta Naked o Chanel presentó su esmalte de uñas Vamp.1 La paleta de colores adecuada es esencial no sólo para crear y captar tendencias, sino para construir relaciones a largo plazo con los clientes que finalmente encuentran "su" tono dentro del catálogo de una marca. La extraordinaria importancia del color dentro de la cosmética exige que los fabricantes ejecuten el control de calidad del color con el máximo cuidado para garantizar la precisión y la coherencia. En la mayoría de los casos, este control de calidad del color se realiza mejor con espectrofotómetros sin contacto.
Los espectrofotómetros en línea garantizan un control constante de la calidad del color en toda la producción. Fuente de la imagen: Pexels.com