Los espectrofotómetros pueden desempeñar un papel clave en la fase de I+D del desarrollo farmacéutico, ya que permiten a las empresas detectar posibles problemas mucho antes de gastar grandes cantidades de dinero en investigación. Fuente de la imagen: Flickr usuario jpalinsad360
En un mercado competitivo, las empresas optan por los procesos más viables económicamente para que sus productos salgan al mercado y empiecen a generar ingresos. Lamentablemente para los consumidores y la salud pública, mantener altos niveles de producción sin un control de calidad adecuado ha sido históricamente muy asequible para la industria farmacéutica, una realidad económica que ha empañado la opinión pública de la industria con el tiempo, ya que los consumidores se han enfrentado a la retirada de medicamentos y la consiguiente escasez.
Para las empresas farmacéuticas, ofrecer un producto poco asequible con una calidad constante y verse desplazadas del mercado por competidores de bajo coste, o mantener unos índices de producción elevados y asumir los costes de la retirada de medicamentos y la consiguiente escasez como un gasto necesario, puede parecer un callejón sin salida. Afortunadamente para fabricantes y consumidores, un instrumento portátil y asequible de control de calidad -el espectrofotómetro- puede analizar la formulación y la consistencia de un producto farmacéutico con un grado de precisión sobrenatural, lo que lo hace ideal para los fabricantes de pequeñas moléculas farmacéuticas.
La utopía reguladora: Cumplimiento total con menos supervisión
Las medidas federales de supervisión, como las multas de la FDA, han contribuido a la calidad de los productos, que se mide en función de criterios como la higiene, el mantenimiento adecuado de los equipos, la formación del personal y la respuesta eficaz a las quejas de los consumidores. Sin embargo, según el Instituto Brookings, "los problemas de calidad siguen siendo frecuentes" 1 La FDA prevé cambiar esta situación incentivando el cumplimiento para ayudar a las empresas a desarrollar una cultura corporativa que realmente valore la responsabilidad, en lugar de considerarla algo que tienen que cumplir para evitar multas.
A medida que la FDA presiona para que las empresas farmacéuticas alcancen una cultura corporativa orientada a la calidad y reduzcan las retiradas y la escasez de medicamentos relacionada, los fabricantes pueden dar pasos de buena fe hacia la entrega de los medicamentos que necesitamos de forma segura y consistente invirtiendo en instrumentos avanzados de control de calidad como el espectrofotómetro. Es hora de que las empresas den muestras de buena fe tanto con el público como con los grupos reguladores como la FDA y guíen a la industria en la dirección correcta: en la que todos trabajemos como sociedad hacia un público más sano.