Las galletas de alta calidad deben tener un color uniforme de un lote a otro. Fuente de la imagen: Shutterstock usuario Natali Zakharova
Pocas personas pueden resistirse a mordisquear una galleta perfectamente horneada. A muchos se les hace la boca agua con el nostálgico aroma del azúcar caramelizado y el dorado de las migas. Pero si alguna vez ha comido una galleta poco hecha o demasiado hecha, sabrá que no todas las galletas son tan deliciosas como deberían. Factores como ajustar la temperatura del horno demasiado alta o demasiado baja u hornear las galletas durante demasiado tiempo o demasiado poco pueden afectar negativamente a la textura y color de la galleta, así como a la experiencia de quien la come.
Esta es la razón por la que los fabricantes de galletas a gran escala necesitan medir cuidadosamente el color de sus productos de galletas. Con un espectrofotómetro inteligente capaz de medir con precisión el color de muestras con textura (como las galletas desmenuzables), puede asegurarse de que cada lote de galletas se hornea a la perfección y de que todos tienen un color uniforme para sus clientes. Tanto si produce sólo unos pocos miles de paquetes de galletas gourmet al año, como si fabrica millones de galletas de una amplia variedad de sabores y texturas, un espectrofotómetro inteligente puede ayudarle a perfeccionar su proceso de fabricación.
El color es un signo de la calidad de las galletas
El color de las galletas y otros alimentos horneados puede decir mucho sobre el sabor del producto. Esto se debe a la caramelización y a la reacción de Maillard, un complejo proceso químico que hace que los alimentos se vuelvan marrones cuando se exponen al calor.1 Durante la reacción de Maillard, las proteínas y los azúcares de los alimentos se descomponen por las altas temperaturas, lo que provoca una coloración más profunda y un cambio significativo en el sabor y el aroma. En el caso de las galletas, la reacción de Maillard oscurece el color de la masa cruda y produce fuertes compuestos aromáticos, el clásico olor a galleta recién horneada.
Para los fabricantes de galletas, es importante prestar mucha atención a la caramelización y a la reacción de Maillard, ya que una exposición excesiva al calor a lo largo del tiempo podría dar como resultado una galleta demasiado amarga y quebradiza. Del mismo modo, una exposición demasiado escasa al calor impedirá el desarrollo de la reacción de Maillard o caramelización, y la galleta será blanda, pálida y de sabor algo insípido. Los clientes son conscientes de la relación entre el color, la textura y la calidad de las galletas, y su aspecto puede influir en sus hábitos de compra.2 Por eso necesita un espectrofotómetro inteligente para asegurarse de que todos sus productos de galletas han pasado por el grado justo de caramelización y tienen un color uniforme en general.
Las variaciones significativas en el color de las galletas podrían ser una señal de que la temperatura de su horno industrial está ajustada demasiado alta o demasiado baja. Fuente de la imagen: Shutterstock usuario Brent Hofacker