El ojo humano es una herramienta asombrosa, con la capacidad de distinguir millones de variaciones de color. Sorprendentemente, la ciencia ha emulado la percepción del ojo humano de la diferencia de color y ha traducido esa información en tecnología colorimétrica. Los espectrofotómetros cuantifican la diferencia de color de la misma forma que nuestro cerebro procesa el color a través de la absorción y la reflexión de la luz, y utilizan estos datos para diversas aplicaciones científicas e industriales.
El ojo humano tiene una capacidad asombrosa para diferenciar el color y la ciencia ha trasladado esta tecnología al análisis preciso y objetivo mediante la instrumentación espectrofotométrica. Fuente de la imagen: Flickr user Liz Foreman