Medición del color en la producción e investigación cárnica
Los rasgos químicos y físicos de la carne están muy regulados por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).1 La instrumentación de medición del color proporciona una gran cantidad de información para los alimentos de origen muscular, razón por la cual este método de inspección sigue aumentando su popularidad. Sin embargo, las directrices para la medición del color de la carne sólo proporcionan un esquema para la valoración de la carne y la adaptación de estos métodos a las necesidades específicas de esta industria es donde radica el verdadero reto.
El color deseable de la carne cruda suele describirse en una gama de rosas o rojos, mientras que los valores de decoloración oscilarán entre marrón, gris, verde o amarillo. Sin embargo, "los colores marrones suelen ser difíciles de medir instrumentalmente y, en el caso de la carne, a menudo es más fácil medir la falta de enrojecimiento u otro color normal".2 Comprender las capacidades de su instrumentación y ajustar los parámetros de los instrumentos para generar los datos más precisos garantizará que se cumplan las normas reglamentarias y que sólo se produzcan los productos cárnicos más seguros y de mayor calidad.
Uniformidad y estabilidad del color
Hay muchos factores que afectan al color de las carnes. Desde el envasado hasta el procesamiento, desarrollar una escala de color para la uniformidad puede ser difícil, ya que estos cambios son a menudo impredecibles. A menudo se diseñan diversas técnicas de procesado para mejorar la calidad visual del color, pero generalmente sólo afectan al color externo de la carne. La normativa sobre estabilidad de la carne exige que la medición del color sea uniforme en toda la muestra de carne para garantizar la calidad y la seguridad. Con tantas variaciones de color aceptables, es importante seguir una escala de color instrumental para lograr resultados deseables.