Seamos sinceros: a la hora de elegir carne en el supermercado, lo que realmente influye en nuestra elección es el aspecto, el color o el corte. Aunque la fecha de caducidad siga siendo buena, la carne de color marrón o verdoso nos disuade, y la intuición suele ser un buen indicador de que algo no va bien. Las directrices para medir el color de la carne se diseñaron precisamente por esta razón, y lo que hay más allá del ámbito de la percepción visual humana puede decirnos aún más sobre la calidad y frescura de nuestros alimentos.
El color es lo primero que tienen en cuenta los consumidores al comprar productos cárnicos. La percepción visual ayuda a los compradores a determinar tanto la calidad como la seguridad de los productos alimentarios e influye enormemente en la elección. Fuente de la imagen: Flickr usuario Jason Rogers