No estoy segura de que mi familia esté preparada para otra temporada de resfriados y gripe, especialmente con los niños de vuelta al colegio y trayendo a casa su buena ración de gérmenes. La primera fiebre que aparece trae consigo noches intranquilas y peleas interminables mientras intento forzar la administración de medicamentos antifebriles por todos los medios. Créeme, los he probado todos: inyectarlos con jeringuilla en la parte posterior de la garganta o intentar esconder los trozos de pastilla rotos en el pudin de chocolate para al final seguir encontrándolos en el fondo de la taza. Sin embargo, gracias a la invención de la medicación bucodispersable, ¡se acabó la lucha!
Los comprimidos sólidos y las cápsulas pueden resultar difíciles de tragar para muchas personas. Las tiras y comprimidos bucodispersables son ideales tanto para la generación pediátrica como para la geriátrica, para quienes la dosis adecuada y la eficacia pueden verse comprometidas por las dificultades de deglución.
Fuente de la imagen: Usuario de Flickr Iqbal Osman
Los medicamentos bucodispersables están causando sensación en el mundo farmacéutico al ofrecer una gran variedad de medicamentos en forma oral que se disuelven rápidamente en la boca. Esto supone una solución para muchas personas, tanto jóvenes como mayores, que pueden tener dificultades para tragar u otras deficiencias orales. Los medicamentos orodespersables sólo requieren una pequeña cantidad de saliva para disolverse rápidamente en la boca sin necesidad de agua, y ofrecen mediciones exactas de la dosis cada vez. Con estas numerosas ventajas, los comprimidos y las tiras orodespersables están ganando popularidad y los fabricantes farmacéuticos están encontrando formas de crear mediciones precisas y cuantificables a lo largo de las distintas etapas de procesamiento con la ayuda de espectrofotómetros