Las nuevas e innovadoras tecnologías de tintes están reduciendo la dependencia de los escasos recursos naturales y protegiendo nuestro suministro de agua. Fuente de la imagen: Griffin Keller, usuario de Unsplash
El teñido de tejidos es una de las formas de arte más antiguas que existen, y se remonta al menos al Neolítico. Desde entonces, los métodos de teñido se han vuelto infinitamente más sofisticados, permitiéndonos crear una asombrosa gama de tonalidades utilizando tanto pigmentos naturales de plantas, insectos y arcillas como tintes artificiales elaborados en los laboratorios de más alta tecnología. Sin embargo, algunos de los avances más revolucionarios en materia de tintes están empezando a introducirse en el mercado. En respuesta a la creciente preocupación por el impacto ambiental de los procesos de tintura tradicionales, que utilizan mucha agua y generan extraordinarias cantidades de contaminación, ColorZen y DyeCoo han introducido formas de teñir tejidos utilizando poca o ninguna agua, al tiempo que reducen drásticamente el consumo de energía y minimizan el uso de productos químicos tóxicos. Aunque aún están en pañales, estas apasionantes tecnologías de teñido podrían ser el camino del futuro y cambiar radicalmente el funcionamiento de la industria textil, que actualmente tiene "una de las mayores huellas hídricas del planeta".1
Los métodos de teñido que utilizan una cantidad mínima o nula de agua podrían ofrecer importantes protecciones a lagos, ríos, arroyos y océanos, protegiendo la fauna y la salud pública y evitando la escasez de agua. Fuente de la imagen: Terry V. Artt, usuario de Pexels