Con la escala de colores LOVIBOND®, puede estar seguro de que su ovoproducto líquido es de alta calidad. Fuente de la imagen: Pexels, usuario de Pixabay
Se calcula que 31 millones de personas en Estados Unidos se saltan el desayuno cada mañana, en parte porque el proceso de preparación lleva demasiado tiempo.1 Los apretados horarios de trabajo y las ajetreadas rutinas matutinas hacen que cocinar una comida completa sea muy difícil: millones de personas no tienen tiempo para abrir cuidadosamente un huevo y freírlo a la perfección cada día. Aquí es donde prosperan los ovoproductos líquidos. A diferencia de los huevos enteros, los huevos líquidos resultan más cómodos de usar cada mañana porque prácticamente no hay que limpiarlos. El consumidor sólo tiene que verter el ovoproducto directamente del envase en una sartén caliente y en pocos minutos tendrá preparado un desayuno sano y rico en proteínas.
Pero como ocurre con la mayoría de productos alimentarios perecederos, los fabricantes de huevos líquidos deben dar prioridad a la seguridad. Un producto mal elaborado podría enfermar fácilmente a los consumidores. Además, los fabricantes de huevos líquidos deben asegurarse de que sus productos tengan el mismo sabor y el mismo aspecto que un huevo fresco de granja. Siguiendo la escala de colores LOVIBOND®, puede conseguir la perfección de cada yema y clara de huevo, ganándose una reputación estelar en la industria alimentaria.
Un complicado proceso de pasteurización
El proceso de pasteurización de los huevos líquidos es mucho más estricto y complejo que el de los huevos enteros. Para empezar, las empresas de huevos líquidos tienen que limpiar y partir las cáscaras de huevo por la mitad, extrayendo tanto las claras como las yemas de las cáscaras. A continuación, las empresas deben pasteurizar las claras y las yemas por separado, aunque tengan previsto combinarlas en el producto final. Los huevos líquidos se exponen a altas temperaturas y turbulencias: las temperaturas de 148 grados Fahrenheit matan las bacterias de la salmonela, mientras que las turbulencias añadidas preservan la textura del huevo y evitan que se coagule.2 Una vez hecho esto, tanto las claras como las yemas deberían ser seguras para el consumo y pueden combinarse en el producto final. Sin embargo, incluso si se han tomado las medidas de pasteurización correctas, sigue siendo esencial comprobar la presencia de bacterias y la calidad general del producto durante la elaboración de cada lote. Aquí es donde la escala de color LOVIBOND® puede ayudar.
Para pasteurizar correctamente los huevos crudos, los fabricantes deben calentar los ingredientes y utilizar una báscula LOVIBOND® para determinar si el producto ha recibido suficiente calor. Fuente de la imagen: Wikimedia user Manodegloria