El color de los medicamentos puede influir significativamente en la percepción y el comportamiento del usuario. Fuente de la imagen: Taki Steve, usuario de Flickr
El color puede afectar profundamente a nuestro estado de ánimo, nuestra función cognitiva y nuestras experiencias sensoriales. El rojo, por ejemplo, se considera vigorizante, y los diseñadores de interiores fomentan su uso en los comedores para crear energía y suscitar conversación, mientras que las salas de espera de los hospitales suelen pintarse en tonos pastel relajantes. Sin embargo, el color tiene un profundo impacto incluso en lugares inesperados y puede tener importantes implicaciones para la salud pública. Investigaciones recientes indican que el color desempeña un papel importante en las experiencias de los consumidores con los productos farmacéuticos, afectando tanto a las expectativas como al comportamiento de los pacientes e influyendo en los resultados sanitarios y la calidad de vida.
Las investigaciones demuestran que el color afecta a la forma en que los pacientes perciben la eficacia, la tolerabilidad y los efectos secundarios de los medicamentos. Fuente de la imagen: Flickr usuario Kevin Dooley