1. Sepa qué tipo de azúcar está midiendo
Todo el azúcar procede de las mismas dos plantas: la remolacha azucarera y la caña de azúcar. Sin embargo, entre el procesamiento y los ingredientes adicionales, el resultado final de cada tipo de azúcar ofrece un producto muy diferente. Esto queda especialmente claro cuando se trata de medir el color del azúcar, ya que el aspecto visual es una de las principales razones por las que muchos consumidores eligen un tipo de azúcar en lugar de otro.
Aunque los tipos de azúcar se pueden dividir en docenas, hay tres distinciones principales que utilizaremos: azúcar blanco, moreno y líquido.
2. Entender las diferencias entre el azúcar blanco y el moreno
El azúcar blanco y el moreno son los azúcares a los que están más acostumbrados los estadounidenses. Pero si proceden de la misma planta, ¿cómo pueden parecer tan diferentes en las estanterías?
Ambos azúcares empiezan siendo azúcar blanco. Para obtener azúcar moreno, el fabricante lo mezcla con melaza. De este modo, el azúcar adquiere un sabor ligeramente diferente y nutrientes adicionales como el potasio y el calcio, además de ese característico color más oscuro.
Aunque el azúcar moreno ofrece una alternativa más rica en nutrientes, la mayoría de las recetas (y pedidos de café) utilizan azúcar blanco. Incluso una pizca de azúcar blanquecino en sus lotes puede hacer que la gente se pregunte si ha comprado un producto de calidad inferior, lo que les llevará a comprar marcas de la competencia la próxima vez que necesiten azúcar.
3. Aprenda a medir correctamente el azúcar para calibrar el color
Por ello, es vital para la longevidad de su marca que la medición del color del azúcar blanco sea precisa en todo momento. La medición del color es un proceso científico, por lo que necesita un proceso de prueba detallado que tenga en cuenta factores como la iluminación, el fondo y el tamaño de la muestra.
Cada vez que midas el color, utiliza la misma precisión que emplearías si estuvieras horneando un pastel. Utiliza utensilios de medición secos para recoger la muestra, asegurándote de que no queden grumos. A continuación, nivele el dispositivo de medición con un borde recto antes de introducir el espectrofotómetro u otra herramienta de medición del color.