1. El café se mide en función de muchas normas del sector
Desde el momento en que los granos de café fresco se recogen de la planta, estos productos se someten a una serie de normas industriales defendidas por el Instituto de Calidad del Café (CQI) y la Asociación de Cafés Especiales (SCA). Se someten a mediciones de color antes del tueste, después del tueste y después de la molienda, junto con análisis de defectos y pruebas de aroma.
2. El tiempo de tostado afecta significativamente al color
Una vez separados inicialmente los mejores granos mediante la clasificación en verde, se pasa a la parte más importante de la preparación: el tueste. Este proceso es el que convierte el grano de café en un tueste claro, medio u oscuro, y es esencial para determinar el color, el aroma y el sabor. El grano de café empieza verde y, a lo largo del tueste, se vuelve moreno, luego marrón y, por último, negro si se tuesta durante el tiempo suficiente. Cada segundo de este proceso cuenta a la hora de crear el perfil de color y sabor deseado.
3. La temperatura influye
Aunque el nivel de tueste de los granos de café determina la mayor parte del color y los sabores de la mezcla, es importante tener en cuenta que la temperatura a la que se tuestan los granos también influye. Tostar los granos rápidamente a una temperatura alta puede darle el color superficial que espera más rápido, pero le dejará con sabores subdesarrollados en el interior, lo que resulta en un café que es más ácido cuando se muele y se prepara. Para mantener un color que identifique con precisión el nivel de tueste, es conveniente observar una temperatura de tueste constante.
4. El color del café cambia con el tiempo
Del mismo modo, una vez preparado, el café cambia de color a medida que se enfría. Estos cambios no son tan perceptibles para el ojo humano, por lo que HunterLab recomienda utilizar un espectrofotómetro para medir el café al mismo tiempo en cada lote.