El color y el sabor juntos deben crear una combinación cohesiva para alterar eficazmente la percepción del sabor y aumentar la aceptabilidad del paciente. Fuente de la imagen: Flickr usuario frankieleon
Los medicamentos tienen un sabor especial que no gusta a mucha gente. Ni siquiera parece importar de qué tipo de medicamento se trate; el sabor abrumador es muy difícil de enmascarar. Las empresas farmacéuticas son muy conscientes de este dilema, y por eso hay tantas opciones de sabores disponibles. Sin embargo, los estudios han demostrado que enmascarar el sabor únicamente con aromatizantes a base de azúcar no basta para engañar a la psique humana haciéndole creer que el sabor del medicamento ha desaparecido1... y ahí es donde entran en juego los colorantes farmacéuticos.