Para muchas personas, la palabra "formaldehído" probablemente les traiga recuerdos de la clase de biología del instituto y ese horrible olor a cadáver de rana en conserva. Desde luego, no es una palabra que muchos de nosotros asociaríamos con los alimentos que comemos. Por desgracia, muchos pescados y mariscos frescos pueden estar contaminados con esta peligrosa sustancia química, pero con métodos de inspección como el análisis espectral, identificar esta sustancia tóxica es fácil y eficaz.
El origen del problema
El pescado y otros productos del mar son un alimento básico en la dieta de muchas personas en todo el mundo y son apreciados por sus valores nutricionales. Sin embargo, esta fuente de alimento es también uno de los productos alimentarios más perecederos que existen y muchos pescadores comerciales buscan formas de preservar la frescura y calidad de sus capturas. En un estudio reciente del Centro de Excelencia para la Investigación sobre Seguridad Alimentaria y la Facultad de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universidad Putra de Malasia, se determinó que "los pescadores y vendedores de pescado utilizaban formaldehído para conservar la frescura y calidad del pescado y el marisco". Este informe también afirmaba que, "con el fin de mantener la frescura del pescado y el marisco, los pescadores y vendedores de pescado tienden a utilizar descuidadamente el formaldehído como agente de conservación." Debido a este preocupante descubrimiento, se determinó que era necesario evaluar el contenido de formaldehído y las características de calidad del pescado y el marisco de los mercados húmedos.
Existen métodos sencillos y eficaces para controlar la calidad y seguridad del pescado fresco y los productos del mar. Fuente de la imagen: Usuario de Flickr Jośe Antonio Gil MartÍnez