La FDA responde a las demandas de los consumidores con nuevas normas sobre el uso de colorantes alimentarios artificiales y los fabricantes deben buscar alternativas más naturales. Fuente de la imagen: Flickr usuario Mike Mozart
Es la época más maravillosa del año, y mi calendario está repleto de fiestas y celebraciones que me permiten compartir esta feliz temporada con la familia y los amigos. En la mayoría de las reuniones navideñas no faltan los aperitivos y la comida. Sin embargo, por mucho que me gusten esas bolas de queso de colores brillantes, me preocupa que el colorante artificial que llena mi plato no sea tan maravilloso. Los consumidores empiezan a ser más conscientes de lo que se meten en el cuerpo y en los últimos años ha habido mucha controversia sobre el uso de colorantes alimentarios artificiales. La FDA (Food and Drug Administration) está en proceso de desarrollar nuevas regulaciones que tienen a los fabricantes buscando alternativas más naturales.
El betacaroteno es un pigmento natural que abunda en muchas frutas y verduras, y constituye una alternativa a los colorantes alimentarios en muchos productos de la industria alimentaria y de bebidas. Su fuerte tono rojo anaranjado lo convierte en una alternativa ideal a los colorantes alimentarios artificiales. Además, el betacaroteno es una excelente fuente de vitamina A y sus propiedades antioxidantes son una ventaja añadida. Los espectrofotómetros desempeñan un papel esencial en la medición del betacaroteno como suplemento nutricional y como colorante alimentario natural. El procesamiento, el etiquetado y las normativas exigen una medición cuantificable del color para garantizar la calidad y la coherencia en las industrias alimentaria y de bebidas, y los espectrofotómetros proporcionan los medios ideales para ello.