La medición del color es una ciencia precisa que requiere un enfoque objetivo, práctico y eficaz. La precisión y la coherencia de los datos mejoran la satisfacción del cliente y la calidad del producto en sectores que van desde la alimentación hasta los plásticos. Cuando se conocen los errores más comunes que se cometen al realizar mediciones precisas, se pueden prevenir o evitar de forma proactiva y obtener datos en los que se puede confiar.
1. Basarse en descripciones subjetivas y evaluaciones visuales
Las personas perciben los colores de manera diferente, por lo que las descripciones subjetivas como «azul marino» no pueden cuantificarlo con precisión. Por el contrario, si se mide según la escala de colores CIELAB, se puede obtener un valor de L*= 15, a*= -6, b*= -25, lo que proporciona un número exacto para comparar.
La evaluación visual da lugar a problemas en la medición del color debido a la falta de memoria óptica y a disfunciones fisiológicas que influyen en la percepción. Incluso los ojos entrenados con una capacidad de detección superior pueden fatigarse, lo que compromete la precisión.
2. No utilizar un programa de software
Una solución de software simplifica la recopilación y comparación de mediciones, lo que la convierte en una potente herramienta para mejorar el análisis de datos espectrales.
3. No tener en cuenta los factores medioambientales
El metamerismo describe el fenómeno en el que dos colores coinciden bajo una luz pero no bajo otra, lo que crea problemas con la consistencia del color. Un espectrofotómetro, que contiene una fuente de luz estándar, combate este fenómeno. Otros factores ambientales que pueden influir en el color son la temperatura y la humedad, que alteran la forma en que un material interactúa con las longitudes de onda. Controlar estos factores dentro de sus instalaciones puede ayudar a promover mediciones más precisas.