La teoría del color nos rodea: en los productos que utilizamos, en las imágenes que vemos y en la naturaleza de nuestros jardines. Comprender la teoría del color es fundamental para cualquiera que se dedique al diseño, y desempeña un papel crucial en el desarrollo de productos y las imágenes de marca. Incluso la psicología del color es una tendencia en alza. Para empezar, a la teoría moderna del color no le faltan definiciones, pero en general se refiere a los conceptos que subyacen a nuestras percepciones del color. Para entender los fundamentos de la teoría del color, hay que saber cómo funcionan los colores.
¿Qué es el color?
La forma en que percibimos el color hace que parezca que todos los objetos que nos rodean tienen propiedades visuales inherentes. Por ejemplo, una manzana es roja, la hierba verde y el cielo azul, con pocas desviaciones.
Lo que descubrimos, sin embargo, es que el color es una cuestión de percepción. Requiere tres cosas:
- Un objeto
- Una fuente de luz
- Un observador
La fuente de luz puede ser natural o artificial, y el observador no tiene por qué ser un ser vivo: también puede ser una máquina, como una cámara o un espectrofotómetro.
Cuando la luz rebota en un objeto, los fotones y los electrones interactúan, y los electrones absorben o reflejan la luz. En el proceso de reflexión, los electrones liberan longitudes de onda específicas de energía que corresponden a determinados colores, que nuestro cerebro procesa.
¿Cómo vemos el color?
Aunque los reflejos de luz liberan longitudes de onda específicas, nuestro cerebro las interpreta como los colores que conocemos y amamos. Primero, la luz reflejada entra en el ojo a través de la córnea. Después, una lente la enfoca en la retina, las capas de células nerviosas de la parte posterior del ojo.
La retina contiene células llamadas fotorreceptores, principalmente bastones y conos, que detectan las ondas luminosas.
- Los bastones se activan con luz tenue o escasa y no procesan los colores.
- Los conos se activan en ambientes luminosos y contienen pigmentos específicos que corresponden a nuestras percepciones del rojo, el verde y el azul.
Estos fotorreceptores tejen su camino hasta el cerebro, conectando los patrones de comunicación de las neuronas de la retina con el cerebro.
Color frente a apariencia
En el lenguaje coloquial, el color suele ser una característica de la apariencia. Para nosotros, el aspecto se refiere a las características de la superficie, como el brillo y la textura.
Cuando la luz se refleja en un objeto, puede seguir diferentes trayectorias en función de la suavidad de la superficie.
- Reflexión especular: Los reflejos especulares se producen en superficies con relativamente pocas imperfecciones. Podrías ver luz especular en un lago en calma. Reflejaría los árboles y las nubes que hay sobre él, por lo que podrías distinguir la imagen.
- Reflejo difuso: El reflejo difuso es mucho más común. Se produce cuando la superficie es rugosa o texturizada. La luz se refleja en direcciones aleatorias y no mantiene una imagen de la luz de origen.
- Combinaciones: Pueden producirse reflexiones especulares y difusas al mismo tiempo. Normalmente, esto ocurre con la luz difusa distribuida en un grupo específico. Los metales semibrillantes y texturados son un ejemplo de estas mezclas. Es posible que pueda ver un reflejo de baja resolución de la imagen a su alrededor.
Estas características de la superficie pueden influir en cómo interpretamos el color. Por ejemplo, una textura rugosa reflejará la luz en más direcciones y parecerá más clara que una superficie lisa y brillante. Este efecto se debe a que llega menos luz a los ojos cuando se dispersa.