Un agua de alta calidad es esencial para la salud y la seguridad, pero puede ser difícil determinar su calidad. Muchas de las partículas del agua son microscópicas y deben eliminarse por motivos de higiene y cumplimiento de las normas sanitarias, como los nitratos y el arsénico. Los clientes equiparan con razón la claridad del agua con su calidad y prefieren un agua clara y pura.
Algunas personas prefieren tener minerales en el agua para evitar que tenga un sabor insípido, por lo que es posible que tenga que añadirlos si aún no están presentes. A la hora de medir el color del agua, es fundamental encontrar el equilibrio entre turbidez y calidad.
Determinar la turbidez del agua
La turbidez es un término genérico que designa la falta de transparencia del agua. Cuando el agua parece poco transparente, es porque hay partículas diminutas que reflejan la luz en el ojo o en otro lugar, reduciendo la claridad. Cuanta menos turbidez haya en el agua, más luz podrá penetrar en ella, dándole un aspecto claro. Es importante tener en cuenta que cierta turbidez se produce de forma natural, y algunos minerales pueden ser beneficiosos para el sabor. Para mantener la consistencia del color, debe medir el color del agua durante todo el proceso de producción.