La verdadera clave de la longevidad de una empresa reside en sus productos. Lo que usted ofrece tiene que funcionar como se espera de él; más que eso, tiene que ser seguro, funcional y ajustarse a cualquier norma que usted y otros organismos rectores hayan establecido. Garantizarlo requiere pruebas y más pruebas, y en eso consiste la cualificación del rendimiento.

¿Qué es la cualificación del rendimiento?

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) define la cualificación del rendimiento (PQ) como el establecimiento de la confianza en su producto acabado o proceso mediante pruebas antes de su lanzamiento. Estas pruebas deben determinar si:

  • El producto cumple los requisitos de funcionalidad y seguridad.
  • Cualquier resultado puede reproducirse fácilmente.

Por ejemplo, el espectrómetro portátil MiniScan EZ 4500 de HunterLab puede identificar el color utilizando algunas de las escalas e índices de color más comunes. Prometemos esta capacidad en la descripción del producto. Antes de poder publicar esa información, tuvimos que completar la cualificación del rendimiento.

Para ello, probamos cientos de muestras de color para asegurarnos de que nuestro espectrómetro daba siempre con la respuesta correcta. Cuando no era así, ajustábamos nuestro producto y lo probábamos una y otra vez hasta que era lo más preciso posible. Cuando el producto salió al mercado, estábamos seguros de que estaba listo para su lanzamiento.

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¿Qué son los protocolos IQ, OQ y PQ?

La cualificación del rendimiento es sólo un aspecto de lo que se conoce como cualificación del diseño (DQ). Hay tres secciones de DQ: IQ, OQ y PQ. Cada una de ellas es vital para garantizar que su empresa ofrece lo que dice que ofrece, evitar problemas de responsabilidad e infundir confianza en sus productos a sus clientes.

Cualificación de la instalación (IQ)

La configuración de la instalación se refiere a la forma en que se ha instalado el producto. Una comprobación del CI tiene en cuenta las especificaciones del fabricante en cuanto a factores como:

  • Necesidades de espacio
  • Daños en el producto
  • Compatibilidad del software
  • Conexiones eléctricas
  • Instalación de piezas auxiliares
  • Condiciones de funcionamiento adecuadas

Cualificación operativa (OQ)

Una vez completado el IQ, es hora del OQ. La cualificación operativa mide los niveles de producción y el rendimiento para determinar si se ajustan a las directrices operativas especificadas por el fabricante. Durante esta fase, las pruebas pueden incluir:

  • Precisión de los instrumentos
  • Repetibilidad del instrumento
  • Controles de temperatura
  • Controles de presión
  • Niveles de humedad
  • Velocidad del ventilador
  • Controles de CO2

Cualificación del rendimiento (PQ)

La PQ es el último paso del proceso de DQ. En ella se comprueba la idoneidad del sistema en su conjunto para el fin previsto, de modo que se puede ver cómo interpretarán los consumidores el producto final.

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