El color del queso bajo en grasa puede tener un impacto significativo en la percepción del consumidor, afectando profundamente al éxito del producto. Fuente de la imagen: Flickr user Andrew Blight
En las últimas décadas, los avances en nuestra comprensión de la nutrición han transformado drásticamente los hábitos alimentarios de millones de estadounidenses que buscan mejorar su salud, promover la longevidad y resolver dolencias físicas. A medida que el público ha ido tomando conciencia de su salud, la industria alimentaria ha respondido a la creciente demanda de opciones más saludables ofreciendo una serie de alternativas a los productos tradicionales. Los quesos bajos en grasa fueron uno de los primeros productos bajos en grasa y sin grasa que se introdujeron en el mercado en la década de 1990 y, aunque al principio fracasaron debido a la falta de atractivo gustativo, los avances en la formulación de quesos bajos en grasa han provocado un aumento de las ventas, ya que los productores de queso han descubierto cómo crear productos más sabrosos que simulan las experiencias sensoriales de los quesos con toda la grasa.
"En la última década, los fabricantes de queso han estado haciendo un trabajo mucho mejor", dice Jed Davis, director de marketing de Cabot Creamer Cooperative. "El queso bajo en grasa ofrece las cualidades que esperan los consumidores en cuanto a sabor, textura y sensación en boca". 1 A medida que la demanda de quesos bajos en grasa sigue creciendo, los fabricantes de queso buscan tanto mejorar los productos existentes como crear nuevas alternativas más especializadas y bajas en grasa. De hecho, incluso algunos productores artesanales están empezando a reconocer el potencial de este segmento de mercado a medida que se amplía nuestro enfoque cultural sobre la vida sana.
Sin embargo, para satisfacer las expectativas de los clientes no basta con hacer quesos que sepan como sus homólogos con toda la grasa. Como dice el refrán, comemos primero con los ojos, y el atractivo visual es primordial para garantizar la comerciabilidad de un producto bajo en grasa. Así pues, el color del queso bajo en grasa es de suma importancia. La Dra. Ranjeeta Wadhwani, de la Universidad Estatal de Utah, señala: "Antes de que se puedan apreciar otras propiedades de sabor y textura del queso, el primer parámetro que distingue a los quesos es el color."2 Los productores de queso a menudo luchan por crear productos con una coloración que se aproxime a la de los productos con toda la grasa, lo que muchos consideran un problema clave que obstaculiza el éxito de las alternativas bajas en grasa. Por ello, investigar el impacto de las fórmulas bajas en grasa y los sustitutos de la grasa en el color del queso se ha convertido en un área vital de investigación, ya que los investigadores exploran cómo mejorar el atractivo de los productos bajos en grasa.
Las alternativas bajas en grasa a los quesos grasos se han limitado tradicionalmente a los quesos de producción masiva, pero el creciente interés por la vida sana está impulsando incluso a los queseros más pequeños a ofrecer opciones reducidas en grasa. Fuente de la imagen: Anita Peeples, usuaria de Unsplash