El color no es solo visual, también es emocional. Influye en cómo nos sentimos respecto a los alimentos que comemos y en la confianza que depositamos en las marcas que los producen. Ahora, más que nunca, esa confianza se está poniendo a prueba. Con la creciente evidencia de que los colorantes alimentarios sintéticos como el Rojo n.º 40 y el Amarillo n.º 5 pueden ser perjudiciales para la salud de los niños, y con la intervención de los reguladores mundiales, los fabricantes de alimentos se enfrentan a una necesidad moral y comercial: es hora de pasarse a lo natural.
El informe «Make America Healthy Again» (MAHA) de 2025 ha enviado una señal clara: reformular o quedarse atrás. Pero alejarse de los colorantes sintéticos no es solo una cuestión de cumplimiento normativo. Se trata de ofrecer experiencias alimentarias más seguras, limpias y emotivas. Y ahí es donde entra en juego HunterLab.
Por qué se están prohibiendo los colorantes alimentarios sintéticos
Desde la hiperactividad en los niños hasta las normas de seguridad obsoletas de la FDA, los colorantes sintéticos se han convertido en un problema de salud pública. El informe MAHA, respaldado por agencias federales, está presionando para que se lleve a cabo una reevaluación urgente. Europa lleva mucho tiempo etiquetando o prohibiendo estos aditivos, y Estados Unidos por fin se está poniendo al día.
Para las marcas de alimentos, el mensaje es claro: si siguen utilizando colorantes petroquímicos, sus productos —y su reputación— corren peligro.
Los retos científicos de pasarse a lo natural
Pasar de colorantes sintéticos a naturales no es fácil. Los científicos alimentarios deben resolver:
- Estabilidad: Los tintes naturales se degradan con el calor, la luz o en condiciones ácidas.
- Sensibilidad al pH: Cambios de color en función del pH del producto.
- Impacto en el sabor: Muchos pigmentos naturales afectan al sabor.
- Consistencia: Variación entre lotes en los ingredientes naturales.
- Suministro y coste: los colores naturales son más caros y más difíciles de escalar.