Mi crema de afeitar cambió el año pasado. Fue una pequeña diferencia, pero la noté. Cuando el gel salía de la lata, solía ser de un verde frío. Ahora era azul. ¿Por qué? Me preguntaba. ¿Hay algo más que sea diferente? Empezó a afectarme. Cada vez que iba a afeitarme, me acordaba de que no era la misma crema a la que estaba acostumbrado. Así que cada vez que me raspaba accidentalmente la nuez de Adán o tenía que dar más pasadas para limpiarme el labio superior, me preguntaba: ¿es la crema? ¿O soy yo? Nunca sabré la respuesta. Unos dos meses después de cambiar de crema de afeitar, cambié de crema de afeitar.
Un color inconsistente se nota al instante en la crema de afeitar. Crédito de la imagen: Flickr user Karolina Mis.