El color de las botellas de plástico puede tener un gran impacto en la percepción que el consumidor tiene de un producto y convertirse en un componente esencial de la identidad de la marca. Fuente de la imagen: Flickr usuario Steven Depolo
En nuestra vida cotidiana estamos rodeados de un sinfín de objetos realmente extraordinarios por su forma y función. Sin embargo, cuando esos objetos se convierten en omnipresentes, es fácil olvidar lo realmente transformadores que son. Nos acostumbramos a tenerlos a nuestro alrededor y damos por sentadas sus cualidades revolucionarias. La botella de plástico es uno de esos objetos. Se empezó a fabricar comercialmente en 1947 y su uso masivo se inició en la década de 1960, cuando la introducción del polietileno de alta densidad convirtió el plástico en una alternativa asequible al vidrio y ganó popularidad rápidamente gracias a su mayor funcionalidad.1 Entre las ventajas de las botellas de plástico se incluyen:
- Seguridad y resistencia: Las botellas de plástico son resistentes e inastillables, por lo que son seguras de manipular, "es improbable que tengan fugas o revienten" y son adecuadas para su uso en condiciones difíciles.
- Ahorro de energía: Las botellas de plástico pesan bastante menos que las de vidrio, lo que reduce el consumo de energía y los costes durante el transporte. Como señala J.T. Barett, "dado que los plásticos son blandos y tienen puntos de fusión relativamente bajos, las botellas de plástico requieren menos energía para su fabricación que las de vidrio."2.
- Reciclabilidad: Las botellas de plástico pueden reciclarse fácilmente en una gran variedad de productos secundarios.
Además de las evidentes ventajas prácticas y económicas de las botellas de plástico, también presentan posibilidades estéticas y de marketing únicas. El plástico es un material maravillosamente diverso que puede fabricarse en una amplia gama de colores para complementar el producto que contiene y reforzar la identidad de la marca. Como el color se mezcla en la propia resina en lugar de aplicarse superficialmente, "nunca se corre, se frota o se lava", lo que convierte al color en una cualidad intrínseca del envase. La medición espectrofotométrica del color permite a los fabricantes de plástico aprovechar al máximo el color de las botellas para optimizar el aspecto del producto.
Los espectrofotómetros son capaces de medir con precisión el color de las botellas de plástico independientemente de su opacidad o textura para producir datos de color fiables y relevantes. Fuente de la imagen: Flickr usuario Larry Jacobsen