Los tratamientos de brillo capilar ofrecen una nueva forma eficaz de reparar el cabello dañado y dar un aspecto juvenil a los mechones apagados, pero sin una adecuada medición de la bruma y el color, muchas fórmulas se quedan cortas a la hora de crear el aspecto que desean los consumidores. Mientras que los tintes permanentes agresivos abren el tallo capilar para eliminar los pigmentos naturales del cabello e insertar nuevos pigmentos de color, el brillo capilar proporciona una capa protectora a la capa externa del folículo piloso para mejorar tanto el color como el brillo. Este recubrimiento debe desarrollarse para igualar o realzar el color existente proporcionando una capa transparente que mantenga los valores adecuados de reflectancia y color. La instrumentación de medición del color que controla tanto el color como el brillo es, por tanto, esencial para desarrollar un producto de alta calidad para el cuidado del cabello.
Tanto si se trata de crear una formulación que iguale el color como de un tratamiento de brillo transparente, entender la relación entre el color y la bruma y controlar ambos puede mejorar la producción y la calidad del producto. Aunque los recubrimientos de brillo capilar están diseñados para dar al cabello un brillo saludable y mejorar la calidad de los reflejos, la contaminación y los errores de formulación suelen provocar un aspecto turbio o brumoso, que se traduce en un cabello apagado. Dado que el aspecto turbio o nebuloso del producto suele ser indetectable para el ojo humano y sólo se reconoce tras la aplicación, el análisis espectrofotométrico es fundamental durante el proceso de formulación.
Desarrollar productos de brillo capilar es tanto un arte como una ciencia, que requiere la tecnología de medición del color adecuada para garantizar una transparencia correcta y unos resultados predecibles. Los espectrofotómetros diseñados para medir tanto la transmisión del color como la turbidez proporcionan los datos necesarios para garantizar una formulación adecuada y cumplir los estándares de calidad que exigen los consumidores. Ahora, la medición simultánea del color y la turbidez amplía las posibilidades de control de calidad en el sector del cuidado del cabello.