Las lentes adaptables evitan la fatiga ocular ajustando el color en función de la exposición a los rayos UV. Fuente de la imagen: Shutterstock usuario kiuikson
Desde su introducción, la demanda de lentes fotocromáticas -lentes que cambian de color en función de la exposición al sol- ha aumentado espectacularmente; en la actualidad, este tipo de lentes representa casi el 16% de todas las gafas que se compran anualmente en Estados Unidos.1 Las personas cuya visión requiere una corrección constante optan a menudo por este tipo de gafas para evitar la necesidad de un par de gafas de sol aparte, y los clientes confían en que sus lentes sean duraderas, resistentes y que la transición se produzca con precisión, sin interrupciones ni molestias. Los fabricantes lo consiguen creando complejas capas de color que se combinan para crear un resultado único.
Sin embargo, las lentes de transición no son tan fáciles de crear como las lentes transparentes estándar. Trabajar con varios colores y tintes puede plantear retos únicos al proceso de fabricación, ya que cada paso adicional abre un margen de error potencial. Para minimizar los errores y crear combinaciones perfectas, algunos fabricantes confían en la avanzada tecnología de los espectrofotómetros como parte integral del desarrollo y la producción de productos.
Las lentes adaptables están formadas por capas de tintes de distintos colores que cambian en función de la exposición a los rayos UV: Fuente de la imagen: Alex Iby en Unsplash