Antes de que alguien pruebe un caramelo, ve su color y hace suposiciones sobre su sabor, frescura y calidad. El color es importante en los dulces porque vienen en tonos vibrantes, y los consumidores tienden a buscar el producto que más se ajuste a su ideal de color deseable. El color también puede indicar problemas en el desarrollo del producto o en los pasos de procesamiento, lo que lo convierte en un indicador eficaz del control de calidad. Además, la medición del color permite la coherencia entre lotes. Todo ello subraya la importancia de saber cuantificarlo con precisión.
1. Tamaño y forma
El tamaño, la forma y la textura de los caramelos varían de unos a otros y pueden suponer un reto para la medición. Las herramientas avanzadas de medición de color y datos espectrales tienen en cuenta estas variaciones. La calibración permite una medición más precisa del color en función de las diferencias y reduce los errores.
2. Variaciones de color
Una pieza de caramelo puede contener múltiples colores, y algunos caramelos tienen un color de superficie diferente al del interior. Un dispositivo de medición del color debe ser capaz de cuantificar estas variaciones espectrales a través del color de cada capa y remolino.