El color desempeña un papel esencial en la forma en que experimentamos el mundo que nos rodea, pero el ojo humano no es suficiente para una evaluación precisa y fiable del color. Fuente de la imagen: Unsplash usuario rawpixel.com
El color es poderoso. Moldea nuestra percepción del mundo que nos rodea, nos atrae, nos repele, nos advierte, nos tranquiliza. En cierto modo, nuestra relación con el color es profundamente individual debido a asociaciones personales forjadas a lo largo del tiempo a partir de nuestras experiencias vitales únicas. Al mismo tiempo, el color actúa como un importante significante cultural que proporciona información crítica basada en ciertas universalidades de percepción y asociación.
Pero a pesar de la importancia de la percepción humana del color, nuestra capacidad para verlo y describirlo con precisión sigue siendo limitada. Las diferencias biológicas, psicológicas y ambientales entre nosotros pueden dar lugar a variaciones significativas en la forma en que experimentamos el color. Incluso si dos personas ven el color de la misma manera, describirlo de forma que comunique un tono exacto que pueda ser comprendido universalmente puede estar más allá de nuestras capacidades.
La falta de fiabilidad inherente a la forma en que los seres humanos percibimos y comunicamos el color ha llevado al desarrollo de instrumentos espectrofotométricos de medición del color que nos permiten captar y compartir objetivamente la información sobre el color. En la actualidad, estos instrumentos desempeñan un papel importante en los procesos de control de calidad en multitud de industrias, permitiendo una precisión y consistencia del color sin precedentes en bienes industriales y de consumo. Sin embargo, los espectrofotómetros también pueden variar en la percepción del color, creando disparidades potenciales en los valores numéricos del color. Si conoce los parámetros de medición del color, podrá garantizar la coherencia de la medición y obtener los datos que necesita para una supervisión significativa del color.
Utilizar el mismo iluminante para cada muestra es esencial para garantizar la coherencia de los datos de color. Fuente de la imagen: Mikael Kristenson