La venta e importación de biberones con BPA está prohibida en varios países, entre ellos Estados Unidos, por motivos de salud. Fuente de la imagen: Flick user nerissa's ring
En su día, el plástico fue aclamado como un milagro virtual, que ofrecía una alternativa asequible y duradera a los productos tradicionales y facilitaba la creación de nuevos tipos de productos nunca vistos. Aunque el plástico sigue siendo inestimable en la producción de bienes industriales y domésticos, la preocupación pública por ciertos tipos de plásticos -o, más concretamente, ciertos aditivos plásticos- ha provocado un cambio tanto en las políticas como en las prácticas de fabricación.
Una de las principales áreas de controversia gira en torno al bisfenol A (BPA), una sustancia química industrial que altera el sistema endocrino y se utiliza para endurecer plásticos de policarbonato, como los que se emplean para fabricar botellas de plástico y envases de alimentos. Una vez que el alimento está en el envase de policarbonato, el BPA puede filtrarse del plástico al producto alimenticio, un proceso tan común que "más del 90% de nosotros tenemos BPA en nuestros cuerpos ahora mismo", la mayoría de los cuales proviene del consumo de alimentos o bebidas envasados en recipientes fabricados con BPA.1
El consumo humano de BPA presenta grandes problemas; los estudios han revelado que el BPA "imita al estrógeno y podría dañar el desarrollo cerebral y reproductivo de fetos, bebés y niños", además de aumentar el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, diabetes y dolencias cardiovasculares.2
En respuesta a la protesta pública y al creciente número de investigaciones que indican una falta de seguridad, Estados Unidos y otros países han prohibido la importación y venta de biberones que contengan BPA. Mientras tanto, los fabricantes de plásticos se esfuerzan cada vez más por eliminar voluntariamente el BPA de otros productos plásticos, y un sinfín de plásticos llevan ahora la etiqueta "sin BPA", tanto por astucia comercial como para calmar los temores del público. Pero, ¿son fiables estas etiquetas? ¿Cómo pueden los fabricantes de plásticos, la industria alimentaria y el público en general estar seguros de que los plásticos que fabrican o utilizan están realmente libres de BPA? La respuesta podría ser la determinación espectrofotométrica del BPA.
El BPA puede filtrarse en todos los productos alimenticios almacenados con plásticos de policarbonato que contengan BPA, incluso en cantidades ínfimas. Fuente de la imagen: Pixabay, usuario de Pexels