El uso de botellas de plástico para envasar líquidos se popularizó por primera vez en las décadas de 1950 y 1960. Hoy en día, la rentabilidad, durabilidad y reciclabilidad del plástico lo han convertido en el material preferido para fabricar botellas entre la mayoría de las grandes empresas. Durante todo el proceso de fabricación de estas botellas, es fundamental que los procesadores mantengan una coloración precisa. Cualquier producto que entre en el mercado debe ser uniforme y consistente, hasta en la etiqueta y el envase. Este nivel de precisión requiere herramientas especializadas, y HunterLab las proporciona.
El poder de los espectrofotómetros
Cuando se necesita medir el color de las botellas de plástico, los espectrofotómetros ofrecen los resultados más objetivos y precisos. Un espectrofotómetro mide cómo se refleja la luz en la botella y utiliza esas mediciones para producir un valor numérico acorde con algunos de los índices de color más conocidos.
Los espectrofotómetros facilitan a cualquier marca la optimización de sus prácticas de coloración y el aumento de la consistencia de los productos. Su uso puede traducirse en importantes beneficios en:
- Identidad de marca: Las botellas de plástico se pueden fabricar en casi cualquier color, por lo que muchas marcas producen sus botellas utilizando una combinación única de pigmentos para diferenciarlas. Colorear las botellas de forma coherente le permite establecer su propia imagen, que los consumidores empezarán a reconocer con el tiempo, incluso antes de ver la etiqueta.
- Satisfacción del consumidor: Cualquier cambio en su producto o en su envase, incluido un cambio significativo en el color, puede indicar a los consumidores fieles que su producto ha cambiado de alguna manera. Al mantener la coherencia en los colores, puede tranquilizar a los consumidores y asegurarse de que sigan fieles a su marca en lugar de optar por la competencia.