Los plásticos acrílicos se utilizan en una gran variedad de productos de consumo y se fabrican en muchos colores diferentes. Crédito de la imagen: Unsplash user Sebastian Pichtler
Barato. Duradero. Versátiles. Estas son las cualidades que han propiciado el auge de los acrílicos en el último siglo. Atractivo en un amplio abanico de industrias, el acrílico se produce ahora de forma constante en cantidades ingentes. Se encuentran en todas partes, desde parabrisas de aviones a jacuzzis o joyas, y su popularidad apenas muestra signos de disminuir. La advertencia, sin embargo, es que una demanda tan alta ha creado una fuerte competencia en el sector. Los fabricantes de acrílico que no sean capaces de cumplir las normas del sector en cuanto a precio, eficacia y control de calidad pueden perder cuota de mercado en favor de empresas competidoras.
Una de las formas más fáciles de producir un lote de calidad inferior e invendible es crear un acrílico de color incorrecto o incoherente. Los clientes pueden tener exigencias muy específicas en cuanto a la coloración de sus productos y confían en que los fabricantes produzcan acrílicos que cumplan sus normas. Como el acrílico en su forma básica es transparente, cada tono requiere la inclusión de mezclas discretas de aditivos de color. Dado que la producción de plástico acrílico exige temperaturas, tiempos y cantidades de pigmento muy específicos, cada tono requiere su propia fórmula. Con tanta especificidad, es muy fácil que un pequeño error lleve un lote más allá de los límites de tolerancia.
Controlar el color de los productos acrílicos es esencial para satisfacer las expectativas de los clientes. Fuente de la imagen: Flickr user tiffany terry