La filosofía "justo a tiempo" ha revolucionado la fabricación, permitiendo a las empresas aumentar su flexibilidad, eficacia y rentabilidad. Fuente de la imagen: Pexels usuario Buenosia Carol
Tanto si trabaja con bienes de consumo como con productos industriales, sabe que su éxito depende de ofrecer a sus clientes los productos que necesitan cuando los necesitan. Sin embargo, seguir siendo competitivo no sólo tiene que ver con el producto final, sino también con el propio proceso de producción. Para muchos, optimizar el proceso significa adoptar un enfoque de fabricación justo a tiempo (JIT).
Introducido por primera vez en Japón en la década de 1960, el método JIT trata de minimizar el despilfarro y optimizar la rentabilidad realizando pedidos y recibiendo existencias en función de las necesidades, en lugar de mantener existencias de reserva. En la práctica, también significa producir sólo lo que se necesita cuando se necesita, eliminando costes innecesarios de material y mano de obra. De hecho, los investigadores han descubierto que las empresas que adoptaron el sistema JIT experimentaron "una reducción del 70% de las existencias, una reducción del 50% de los costes laborales y una reducción del 80% de las necesidades de espacio" en los cinco años siguientes a su implantación.1
Sin embargo, el JIT no está exento de riesgos. Como se señala en The Economist:
Si sólo se produce lo que se necesita cuando se necesita, no hay margen para el error. Para que el sistema JIT funcione, deben darse muchos elementos fundamentales: producción constante, recursos flexibles, calidad extremadamente alta, ausencia de averías en las máquinas, proveedores fiables, puesta a punto rápida de las máquinas y mucha disciplina para mantener los demás elementos.
Para aplicar el enfoque JIT a la fabricación, es esencial invertir en tecnologías que mejoren el proceso de producción. Una de las más importantes es la instrumentación espectrofotométrica.
Los espectrofotómetros permiten una aplicación óptima de la fabricación JIT tanto en fábricas individuales como en centros de fabricación globales. Fuente de la imagen: Pexels usuario Kaboompics // Karolina