Hoy en día, el cemento ofrece posibilidades extraordinarias para diseños modernos, bellos y duraderos. Fuente de la imagen: Unsplash usuario Todd Quackenbush
Los contratistas de la construcción suelen optar por mezclar el cemento in situ, ya que les permite obtener un mejor resultado final por un menor coste global. Sin embargo, esto puede plantear retos importantes a los fabricantes de este tipo de mezclas, sobre todo en lo que respecta al color. Un cemento que ha medido bien en la planta puede no tener el mismo aspecto una vez seco en un entorno real; el color puede aparecer descolorido, pulverulento o irregular, lo que resulta en una estética general desagradable incluso cuando se mezcla correctamente. Por lo tanto, es necesario probar el producto final en un entorno real con un sólido proceso de garantía de calidad para asegurarse de que puede garantizar un acabado preciso a largo plazo de su producto. La instrumentación espectrofotométrica es una parte crítica de este proceso de garantía de calidad, permitiendo a los fabricantes ofrecer cemento de alto grado con indicaciones precisas y resultados predecibles para aquellos que eligen mezclar in situ.
El cemento mezclado in situ presenta numerosas ventajas frente a las alternativas premezclado y prefabricado, pero también plantea retos únicos. Fuente de la imagen: Pixabay, usuario de Pexels